
¿Sabías que los francotiradores israelíes disparan habitualmente a niños en la cabeza?
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Los francotiradores israelíes han estado atacando sistemáticamente a niños palestinos, apuntando especialmente a sus cabezas y pechos. No se trata de bajas de guerra aleatorias, sino de actos deliberados y calculados. La decisión de apuntar con un rifle de alta precisión a la cabeza de un niño requiere intencionalidad: no hay error de disparo accidental cuando un francotirador entrenado aprieta el gatillo. Las pruebas obtenidas de los informes de testigos presenciales, profesionales médicos y organizaciones de derechos humanos muestran una pauta sistemática de ataques deliberados, lo que demuestra que estos tiroteos son actos de violencia intencionados.
La Dra. Fozia Alvi, médica canadiense que trabaja en el Hospital Público Europeo de Gaza, recuerda haber atendido a dos niños de siete y ocho años, ambos con heridas de francotirador en la cabeza. No eran accidentes. «No podían hablar, estaban parapléjicos... literalmente tumbados como vegetales en aquellas camas. Eran niños pequeños, a los que dispararon deliberadamente», dijo. La precisión con la que dispararon a estos niños no deja lugar a dudas de que eran objetivos intencionados. La doctora Fozia Alvi, médico canadiense que trabaja en el Hospital Público Europeo de Gaza, describió las heridas que trató entre los niños: disparos de francotirador en la cabeza, que dejaban a las jóvenes víctimas parapléjicas o con muerte cerebral. «No eran combatientes, eran niños pequeños», señaló, relatando la historia de dos niños de siete y ocho años que quedaron incapacitados por disparos de francotirador. Estos niños fueron llevados al hospital tras recibir disparos en la cabeza, heridas que les incapacitaron para hablar o moverse, sus vidas efectivamente destruidas por una sola bala.
Disparos selectivos en zonas civiles
La pauta de disparar contra niños se extiende por toda Gaza. Los médicos de los hospitales de Gaza informaron del tratamiento de un flujo constante de niños y otros civiles con heridas de francotirador en la cabeza y el pecho. Muchas de estas heridas fueron causadas por balas de gran calibre, diseñadas para causar el máximo daño. Testigos presenciales y personal médico confirman que estos niños no quedaron atrapados en el fuego cruzado, sino que fueron atacados deliberadamente.
La Dra. Vanita Gupta, médico de cuidados intensivos de Nueva York, compartió su experiencia en Gaza. Recordó haber tratado a una niña de cinco años a la que un francotirador había disparado en la cabeza. A pesar de los esfuerzos del equipo médico, la niña murió. Ese mismo día, otros dos niños llegaron al hospital con heridas de francotirador en la cabeza. Estas heridas, señaló Gupta, no eran aleatorias, sino precisas e intencionadas.
Una campaña sistemática
No se trata de un fenómeno aislado. Informes de organizaciones de derechos humanos, como The Guardian y Euro-Med Human Rights Monitor, han documentado numerosos casos en los que francotiradores israelíes han disparado contra niños palestinos. En un caso, un francotirador disparó y mató a Ruwa Qdeih, de 14 años, mientras recogía agua frente al hospital de Jan Yunis. En ese momento no había combates en la zona y, sin embargo, recibió un certero disparo, seguido de disparos de francotirador dirigidos contra quienes intentaban recuperar su cadáver.
Se han utilizado balas de alto calibre y rifles de francotirador para atacar a niños en zonas donde no suponían ninguna amenaza. Los niños a menudo quedan con heridas devastadoras o mueren en el acto, con disparos en la cabeza o el pecho. A pesar de las afirmaciones de las IDF de que no atacan a civiles, las pruebas sugieren abrumadoramente lo contrario.
El uso de drones contra niños
Además de los disparos de francotiradores, las fuerzas israelíes han desplegado drones armados equipados con rifles de francotirador para atacar a niños desde el aire. Conocidos como cuadricópteros, estos aviones no tripulados se ciernen sobre zonas civiles, eligiendo a los individuos con una precisión mortal. En diciembre de 2023, un quadcopter disparó a Amir Odeh, de 13 años, mientras jugaba con sus primos en el hospital Al-Amal de Khan Younis. La bala, disparada a través de una ventana, mató a Amir en el acto.
Estos drones armados, capaces de planear silenciosa e inadvertidamente, representan una nueva y aterradora herramienta del arsenal militar israelí. Los informes de Euro-Med Human Rights Monitor documentan múltiples casos de niños asesinados por drones cuadricópteros, una táctica que ejemplifica aún más el ataque sistemático contra civiles.
Hechos clave:
- Los francotiradores israelíes han disparado sistemáticamente a niños palestinos en la cabeza y el pecho, causándoles heridas graves o la muerte.
- Los profesionales médicos han informado de que muchos niños tratados por heridas de bala en Gaza fueron objeto de disparos deliberados de francotiradores dirigidos a zonas vitales.
- Las balas de alto calibre utilizadas por los francotiradores causan lesiones catastróficas, dejando a los supervivientes con discapacidades de por vida.
- Se han utilizado cuadricópteros armados equipados con rifles de francotirador para matar a niños, como Amir Odeh, de 13 años.
- Las organizaciones de derechos humanos siguen documentando estos casos como parte de un patrón más amplio de ataques contra civiles en Gaza.
Conclusión
Los ataques deliberados de francotiradores y aviones no tripulados israelíes contra niños constituyen una clara violación del derecho internacional. A pesar de que Israel lo niega, las pruebas -confirmadas por profesionales médicos, testigos presenciales y organizaciones de derechos humanos- muestran una pauta de ataques sistemáticos contra civiles palestinos, incluidos niños.
No se trata de un caso de daños colaterales en un conflicto; es una campaña selectiva que debe reconocerse como lo que es. La comunidad internacional tiene la responsabilidad de hacer frente a estas acciones y exigir responsabilidades. La impunidad continuada de tales actos sólo conducirá a nuevas atrocidades.
La selección de niños como objetivo es una de las violaciones más atroces de los derechos humanos y exige una investigación inmediata y exhaustiva. El mundo no puede permitirse seguir ignorando las pruebas.