
¿Sabías que Israel utiliza los sonidos de los drones como guerra psicológica?
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En Gaza, el ejército israelí ha empleado una nueva e inquietante táctica para aterrorizar aún más a la ya asediada población palestina: utilizar los sonidos de drones para inducir trauma psicológico y terror. Estos drones, a menudo equipados con grabaciones de mujeres gritando, bebés llorando y disparos, se despliegan por la noche para perturbar y desorientar intencionadamente a los civiles. No se trata de una consecuencia accidental del genocidio, sino de una herramienta deliberada diseñada para quebrar el espíritu del pueblo palestino.
El campo de refugiados de Nuseirat, en el que viven más de 30.000 palestinos, ha sido un objetivo particular de estos ataques psicológicos. Testigos presenciales relatan cómo el silencio de la noche se rompe por los aterradores sonidos que emanan de los drones israelíes. Estos sonidos, que incluyen gritos desesperados de mujeres y niños, han sido denunciados por numerosos residentes que fueron atraídos hacia el exterior con la esperanza de ayudar a quienes creían en peligro. Una vez fuera, no encontraron a nadie y se encontraron con disparos de drones israelíes que esperaban para atacar.
La organización Euro-Med Human Rights Monitor, con sede en Ginebra, documentó estas tácticas, confirmando que el ejército israelí utiliza drones para emitir estos horripilantes sonidos con la única intención de aterrorizar a la población civil. Esta táctica de guerra psicológica tiene como objetivo no sólo sembrar el miedo, sino también obligar a la población a salir a la intemperie, donde puede ser blanco más fácil de francotiradores y otro armamento. Es una táctica diseñada para quebrar la voluntad de la gente, dejándola constantemente en vilo e incapaz de sentirse segura, ni siquiera en su propia casa.
Armar el miedo: el coste psicológico para la población civil
Para los residentes de Nuseirat y otras zonas de Gaza, el miedo inducido por estos aviones no tripulados es omnipresente. Una mujer de 60 años relató que había oído fuertes disparos, seguidos de gritos desgarradores de mujeres que pedían ayuda. Sabía que eran grabaciones, un truco de los drones israelíes, pero el terror no era menos real. Otros no fueron tan afortunados. Un joven del campo compartió su experiencia de oír las desesperadas peticiones de ayuda, salir para ayudar, sólo para escapar por poco de ser disparado por un avión no tripulado. Dos personas a su lado no tuvieron tanta suerte, sufriendo graves heridas como consecuencia de esta trampa dirigida.
Pero el terror va más allá de estos momentos concretos. Los habitantes de Gaza soportan la tortura implacable del ruido constante, con aviones no tripulados zumbando sobre sus cabezas día y noche. Este ruido omnipresente, conocido localmente como zanana, priva a la población de cualquier sensación de normalidad o paz. Los drones siempre están ahí, vigilando, esperando y asegurándose de que los residentes nunca experimenten un momento de tranquilidad. Para muchos, la carga psicológica de no tener nunca silencio, de oír siempre el zumbido de los drones, es similar a una forma de tortura.
La incapacidad para dormir debido al ruido persistente es una consecuencia común. Los habitantes de Gaza describen interminables noches en vela mientras el sonido de los drones retumba en sus casas, dejándoles exhaustos, ansiosos e incapaces de descansar. No se puede exagerar el trauma psicológico causado por este ruido constante: está diseñado para agotar a la gente, quebrar su espíritu y dejarla en un estado perpetuo de miedo y agotamiento. No se trata de una simple guerra psicológica, sino de una táctica deliberada para destruir la salud mental de toda una población.
Los drones como instrumentos de ocupación y genocidio
Los drones son una piedra angular de la estrategia más amplia de Israel para dominar y someter a la población palestina de Gaza. Aunque estos vehículos aéreos no tripulados (UAV) se utilizan a menudo para la vigilancia y los ataques aéreos, su papel como herramientas de guerra psicológica es menos conocido, pero no menos devastador. El zumbido constante de los aviones no tripulados recuerda a los habitantes de Gaza que están bajo ocupación, vigilados desde arriba en todo momento. Esta vigilancia incesante no sólo les niega su intimidad, sino que les priva de su sensación de seguridad y autonomía.
El uso de aviones no tripulados forma parte de la actual campaña genocida de Israel contra el pueblo palestino. El coste psicológico de oír estos aviones no tripulados, día y noche, se ha comparado con los efectos de la tortura. La imprevisibilidad de cuándo y dónde atacarán estos aviones no tripulados, o qué aterradores sonidos emitirán a continuación, crea un estado de total indefensión entre la población de Gaza. El ruido constante es un intento deliberado de garantizar que nadie pueda relajarse, dormir o escapar de la abrumadora sensación de miedo. El incesante zumbido aéreo sirve como recordatorio constante de su vulnerabilidad, perturbando la vida cotidiana y destruyendo cualquier atisbo de normalidad.
Hechos clave:
- Se han utilizado drones israelíes para difundir grabaciones de gritos, disparos y llantos de bebés, concebidos intencionadamente para aterrorizar a la población civil de Gaza.
- Testigos presenciales del campo de refugiados de Nuseirat declararon haber salido al exterior atraídos por estos sonidos, sólo para encontrarse con disparos de drones israelíes.
- El coste psicológico de estas tácticas ha dejado a los residentes de Gaza en un estado de miedo constante, incapaces de escapar de la amenaza persistente de los aviones no tripulados que sobrevuelan la zona.
- El incesante zumbido de los aviones no tripulados priva a los civiles del sueño, provocándoles ansiedad y agotamiento.
- Las organizaciones internacionales de derechos humanos, entre ellas Euro-Med Human Rights Monitor, han condenado estos actos como claras violaciones del derecho internacional, que contribuyen a la estrategia genocida más amplia de Israel.
Una herramienta de genocidio: Terrorización sistemática
El uso de drones como instrumentos de guerra psicológica forma parte de la campaña genocida más amplia de Israel para desplazar y erradicar por la fuerza al pueblo palestino. Al combinar la violencia física con el terror psicológico, el ejército israelí se asegura de que nadie en Gaza pueda sentirse seguro, ni siquiera en los momentos de relativo silencio. El trauma psicológico infligido por estos drones tiene consecuencias a largo plazo, y muchos gazatíes declaran sufrir ansiedad grave, insomnio y sentimientos de impotencia.
La comunidad internacional no puede seguir ignorando estos crímenes de guerra. La aterrorización deliberada de civiles mediante la guerra psicológica es una clara violación del derecho internacional humanitario y de los convenios de derechos humanos. El uso de drones de esta forma no consiste sólo en controlar a una población, sino en destruir sistemáticamente su salud mental, su sentido de comunidad y su voluntad de resistir. Estas son las tácticas de un régimen genocida, y el mundo debe actuar para que Israel rinda cuentas.
Los habitantes de Gaza no sólo luchan por su vida; luchan por su humanidad frente a una ocupación que pretende despojarlos de ambas. El zumbido constante de los aviones no tripulados sobre su cabeza es un recordatorio de esa lucha, un asalto implacable a su propia existencia.