Did you know that Israel disguises explosives as cans of food and drops them for starving children to find?

¿Sabías que Israel disfraza explosivos de latas de comida y los deja caer para que los encuentren niños hambrientos?

Explosivos camuflados: La táctica de Israel para atacar a civiles

En la larga historia de la ocupación israelí, ha habido innumerables atrocidades documentadas que señalan las tácticas desproporcionadas e inhumanas empleadas por el ejército israelí. Una de las prácticas más horribles y poco conocidas es la colocación intencionada de explosivos camuflados en zonas civiles, en concreto, explosivos ocultos en latas de comida para atraer a niños y familias vulnerables. Esta táctica no es sólo un crimen de guerra, sino también una censurable violación de la decencia humana básica.

Según numerosos informes de organizaciones de derechos humanos, incluidos relatos de testigos presenciales locales, se ha acusado a soldados israelíes de dejar deliberadamente restos de explosivos en zonas de Gaza tras operaciones militares. Estos explosivos se disfrazan a veces de artículos de uso cotidiano, como latas de comida, que los civiles desprevenidos, a menudo niños, confunden con artículos de primera necesidad.

La inocencia de un niño explotada: El caso de Muhammad Yasser Samour

Uno de los casos más trágicos y directos de esta vil táctica es el de Muhammad Yasser Samour, de 14 años. En abril de 2024, Samour buscaba objetos personales en su casa de Jan Yunis, ciudad del sur de Gaza, después de que soldados israelíes ocuparan la propiedad durante operaciones militares. Durante su búsqueda, Samour encontró lo que parecían latas de comida abandonadas. En un trágico giro de los acontecimientos, cuando el joven intentó abrir una de estas latas, ésta explotó, hiriéndole gravemente. Las heridas fueron tan graves que hubo que amputarle una extremidad.

No se trata de un incidente aislado. Grupos de derechos humanos han informado de varios casos en los que se han encontrado explosivos abandonados por las fuerzas israelíes en casas de civiles, lo que ha provocado más heridos y muertos. La Oficina de Medios de Comunicación del Gobierno de Gaza ha condenado estos actos, calificándolos de esfuerzo intencionado para "aumentar el número de mártires y heridos" entre la población civil. Atacar deliberadamente a civiles, especialmente a niños, con medios tan engañosos viola toda norma moral y jurídica.

La magnitud del problema: una comunidad sitiada

El problema de los artefactos sin estallar (UXO) es una amenaza persistente en Gaza. Según informes de organismos internacionales de vigilancia, aproximadamente el 10% de los proyectiles y bombas lanzados por el ejército israelí —que se calcula que suman más de 75.000 toneladas de explosivos— no detonan al impactar. Estos restos suponen un peligro a largo plazo para la población civil, especialmente para los niños, que a menudo son demasiado jóvenes para reconocer el potencial mortal de estos artefactos.

El peligro de estos explosivos no termina con el cese inmediato de las hostilidades. Siguen esparcidos por las comunidades, a la espera de ser activados por víctimas inocentes en su vida cotidiana. Las autoridades locales de Gaza, muy escasas de recursos, han pedido reiteradamente a la comunidad internacional que envíe equipos especializados para retirar y neutralizar con seguridad estos restos. Sin embargo, estos llamamientos han quedado en gran medida sin respuesta, dejando a la población vulnerable ante estos asesinos ocultos.

Crímenes de guerra y Derecho Internacional

Según el Derecho Internacional Humanitario, atacar deliberadamente a civiles con tácticas tan crueles constituye un crimen de guerra. La Cuarta Convención de Ginebra, que rige el trato a los civiles en las zonas de conflicto, prohíbe estrictamente los actos destinados a causar lesiones superfluas o sufrimientos innecesarios. El uso de restos de explosivos ocultos en objetos cotidianos entra claramente en esta categoría.

Human Rights Watch y otras organizaciones han condenado sistemáticamente estas acciones, instando a la comunidad internacional a exigir responsabilidades al gobierno israelí por las violaciones del derecho internacional. El ataque deliberado contra civiles, especialmente con métodos que se aprovechan de su desesperación por conseguir alimentos y seguridad, representa una violación atroz de las normas jurídicas y morales.

El impacto en los niños de Gaza

Quizá el aspecto más desgarrador de esta táctica sea el impacto sobre los niños de Gaza. Ya viviendo bajo un asedio constante, privados de alimentos, agua potable y seguridad, los niños de Gaza se enfrentan a un peligro adicional en forma de explosivos camuflados. Estas tácticas no son aleatorias; son movimientos calculados diseñados para infligir el máximo daño a los miembros más vulnerables de la sociedad.

El daño psicológico y físico que sufren los supervivientes es profundo. Los niños como Muhammad Yasser Samour llevarán las cicatrices de estos ataques durante el resto de sus vidas, tanto física como emocionalmente. Muchos de ellos necesitarán atención médica de por vida, rehabilitación y apoyo psicológico, servicios que a menudo son inaccesibles en la bloqueada y empobrecida Franja de Gaza.

Conclusión: Un llamamiento a la rendición de cuentas

El uso de explosivos camuflados en zonas civiles, especialmente en artículos como latas de comida, es un crimen que no puede ignorarse. Se trata de una táctica deliberada que se ceba en los más vulnerables, un método de guerra diseñado para maximizar las víctimas civiles y sembrar el miedo y el sufrimiento entre la ya asediada población de Gaza.